Agilidad: cómo puede brindarle estabilidad a tu empresa

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Las empresas pueden adoptar la agilidad al diseñar sus organizaciones tanto para impulsar la velocidad como para crear estabilidad.

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Actualmente, las empresas se encuentran dentro de un entorno cambiante que las obliga a trabajar bajo presión y ajustar su forma de trabajo para volverse mucho más eficientes, rápidas y cercanas a sus usuarios. La agilidad puede brindarles gran estabilidad y ayudarlas a permanecer vigentes ante un mercado altamente cambiante. 

Esto se ha dado gracias a nuevos modelos que les han ayudado a gestionarse y organizarse y así aumentar su velocidad de trabajo.  A su vez,  han logrado que sus tiempos de respuesta sean mucho más cortos y por ende se vuelvan más eficientes. El conjunto de estas características impulsa a las empresas a volverse más estables. 

¿Por qué las empresas pierden agilidad?

Para que esta agilidad y estabilidad se logren, hay que entender que cada empresa funciona de forma diferente y, por lo tanto, sus empleados también son diferentes. Es por eso que los modelos y formas de trabajo que le funcionan a unos probablemente no le funcionen a otros.

Muchas empresas son rápidas pero una vez que comienzan a crecer se estancan, ya que no pueden mantener el mismo ritmo que llevaban en un inicio. Por otro lado, hay empresas que no actualizan sus formas de trabajo y se quedan estancadas y encerradas en una burocracia que las vuelve lentas.

Muchas empresas batallan con la agilidad y la estabilidad porque continúan con la misma organización y jerarquías que establecieron hace años. Muchas veces no se dan cuenta de cómo esto está estancándolos porque creen que están obteniendo resultados.

Al ver que sus antiguos modelos les funcionan, se ciegan ante nuevas posibilidades. Lo que no saben es que si dejaran atrás estas jerarquías y esta burocracia, y comenzarán a darle voz a otros miembros de la empresa y generarán nuevas formas de trabajo más dinámicas, comenzarán a ver un cambio y una mayor agilidad. Esto les daría entrada para continuar reinventándose y así poco a poco generar estabilidad.

agilidad

Sin agilidad no hay estabilidad

La agilidad y estabilidad van de la mano, pero para lograr esta sinergia es necesario tener una columna vertebral firme. Esta tiene que estar conformada por estructuras, acuerdos de gobernanza y procesos establecidos que cuenten con elementos fijos y fundamentales para la empresa. Es necesario crear elementos que sean flexibles y dinámicos, que puedan adaptarse a cualquier reto, oportunidad y problema que surja y que tengan la capacidad de reorganizarse y responder a cualquier factor cambiante. Es importante que sean capaces de adaptarse a las demandas y cambios del mercado y al mismo tiempo a las exigencias de sus clientes. 

No es óptimo elegir entre una y otra, ya que ambas son necesarias y juntas crean la fórmula perfecta para el éxito. Es por eso que todos los nuevos procesos, políticas y estructuras deben estar enfocados a obtener ambas. 

Paradójicamente, la demanda y el mercado se vuelven cada vez más inestables. Es por eso que las empresas tienen que ser conscientes de sus debilidades, para así poder buscar formas de adaptarse al cambio.

¿Cómo enfrentar un entorno cambiante?

El entorno nunca dejará de cambiar, todo se encuentra en un cambio constante, las personas, las sociedad, la tecnología, las empresas. Antes esto no era tan notable, pero hoy en día es evidente que estamos avanzando a una velocidad impresionante en todos los aspectos. Esto genera que de momento sea complicado reorganizarse y adaptarse con la misma velocidad. 

La pregunta aquí es ¿cómo lograr que una empresa se vuelva ágil y estable, y que logre adaptarse a tantos cambios? Sin duda no es un trabajo fácil, ni tampoco algo que se pueda resolver de la noche a la mañana, no es algo sencillo el poder adaptarse a un entorno tan cambiante, pero tampoco es imposible.

Hay que partir por conocer a fondo cada empresa, entender su organización, el rol de cada uno de los integrantes y establecer estructuras definidas. Una empresa ágil será la que logre adaptarse de forma continua al entorno; que responda de forma anticipada a las demandas que vayan surgiendo en el mercado y que a su vez logre dar respuesta rápida por medio de sus servicios o productos. Una empresa también se volverá ágil cuando vaya al parejo de las nuevas tecnologías que surgen día con día, y que en conjunto ofrezcan nuevas propuestas. 

 

agilidad

  •  Que la empresa tenga la capacidad de reconocer dónde está parada. Es esencial determinar qué tan estable es y que al hacerlo sea capaz de recibir sugerencias para mejorar. 
  • Idear una estructura organizada y una gobernanza. Donde no solo los líderes de la empresa tengan la posibilidad de opinar. 
  • Desarrollar objetivos. Identificar cuáles son las actividades más importantes y desarrollar métricas que ayuden a que la empresa se cuestione acerca de los procedimientos que está llevando a cabo.
  • Analizar al equipo y el rol de cada persona. Conocer sus fortalezas y cuáles funciones nuevas podrían desempeñar dependiendo de sus habilidades. 

Comunicación para generar agilidad

Al existir una buena comunicación dentro de una empresa todo funciona mejor. Con una buena comunicación, es más fácil reconocer y ubicar las capacidades y competencias de cada persona para saber quienes le aportarían una mayor ventaja competitiva.

Cuando la empresa logra este balance, se produce un fenómeno realmente valioso. Generar este tipo de comunicación es algo importante que se construye poco a poco y que perdura con el tiempo, invirtiendo conocimientos y reflexión acerca de la empresa.

Sin embargo, esta comunicación no debe darse solo dentro de la empresa, es muy importante que también exista de la empresa hacia sus clientes y/o usuarios para poder conocer qué es lo que quieren y necesitan en todo momento.   

Las empresas que han adoptado la agilidad continuamente se replantean y se rediseñan cuando es necesario, por medio de procesos que logren un equilibrio entre la velocidad de gestión y la estabilidad. Es fundamental que siempre sigan normas de comportamiento que guíen a la empresa al éxito.

Cuando estas normas de comportamiento  se extienden por toda la empresa, lo demás comienza a parecer mucho más fácil. Como consecuencia, podrán cambiar sus estructuras, su gobernanza y sus procesos para encontrar el tan ansiado balance entre agilidad y estabilidad que han estado buscando.