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Flavia Alvarado es diseñadora UX y, como le sucede a mucha gente, su carrera profesional dio un giro inesperado. 

Cuando era niña quería ser doctora porque su papá era médico y le gustaba ayudar a la gente, pero su miedo a la sangre le hizo cambiar de idea. Entonces, decidió estudiar Administración de Empresas y, de forma paralela, tomar clases de danza y hacer actividades de voluntariado. 

Conforme pasaron los años, Flavia se especializó en la mejora de procesos. Trabajó en esa rama desde sus prácticas profesionales hasta principios de 2019. Sin embargo, sabía que no era su verdadera vocación. 

“En realidad, lo que no me terminaba de convencer de la Administración era que todo era negocio, como ‘yo necesito ganar más a cuenta del cliente’. No importa nada, solo utilidades, ganancias”.

Poco tiempo después vio en Instagram un anuncio publicitario sobre un taller de UX que cambiaría su rumbo profesional. “No tenía ni idea de qué significaba UX. Yo pensé que era algo más como de atención al cliente, algo así, o de marketing. Fui al curso para ver qué aprendía, y cuando entendí lo que era UX, lo que conllevaba, me enamoré.” 

Viaje hacia el mundo del UX 

En ese curso descubrió que con el UX podía cumplir dos de sus principales objetivos a la vez: tener ingresos y ayudar a la gente. “Era un punto medio en el que podías realmente pensar en el cliente como una persona y también podías ganar dinero sin dejar de lado el negocio, sin quebrarnos, sin esa idea de que si tú le das al cliente lo que quiere, entonces vas a perder plata, esa idea que hay en el mundo de la administración”.

Aunque dedicarse a revisar procesos le sirvió para después crear flujos centrados en las personas, Flavia debió aprender sobre diseño desde cero, por eso se inscribió a varios cursos y siguió tutoriales en internet. 

En mayo de 2019 consiguió su primer empleo como practicante de UX. Fue ahí donde se dio cuenta de que una cosa es la teoría y otra, la práctica. “A pesar de que el UX, a diferencia de otras carreras, se aplica normalmente a casos reales, aun así no es igual en el día a día… No para todos los flujos te sientas a hacer tu user persona. No para todos los flujos tienes oportunidad de hacer testing”.

A finales de 2019 recibió de parte de Multiplica Talent una oferta de trabajo a través de Linkedin. Le gustó el reto en todos los aspectos, y así fue como en febrero de 2020 se integró como UX a Scotiabank y, posteriormente, a Rimac, donde realiza actividades de diseño de experiencia, diseño de interfaces, redacción e investigación. 

Considera que en poco tiempo ha crecido mucho como UX, pues además de que siempre se ha sentido acompañada por el equipo de Talent, ha tomado varios cursos impartidos por Multiplica Academy que le han ayudado a mejorar sus habilidades.

Aunque Flavia piensa que su nivel de madurez en UX es intermedio, le gustaría algún día alcanzar el grado senior para liderar equipos de diseño y ayudar a que los talentos puedan desarrollarse como ella lo ha hecho. 

La parte de experiencia de usuario que más le interesa —y que está aprendido por su cuenta— es el diseño accesible. Es decir, aquel que busca que personas con discapacidad también puedan utilizar aplicaciones y sitios web. 

Características para ser UX Designer

Para Flavia las habilidades blandas (o soft skills) son más importantes que las metodologías y los conocimientos técnicos, pues estos últimos se pueden aprender en tutoriales y perfeccionarlos rápidamente. Para ella, estas son las competencias que se necesitan para dedicarse al diseño UX:

1. Empatía

No solo saber escuchar, sino verdaderamente ser consciente de todas las partes: la persona usuaria, el área comercial, el área de Desarrollo, etc. 

“Ser empático es ponerte en la posición de la otra persona sea cual sea su punto de vista y decir: ‘Te entiendo. Probablemente no comparto tu opinión, probablemente no estoy de acuerdo con lo que tú me digas, pero entiendo por qué estás pensando lo que estás pensando y por qué estás diciendo lo que estás diciendo’”.

2. Comunicación asertiva

Sincronizar a todos los frentes: clientes internos, clientes externos, equipo. Saber hablarles en su idioma.

“Si Desarrollo te está intentado explicar que por alguna restricción tecnológica no se va a poder hacer lo que estás proponiendo, tú deberías tener la capacidad de entender a qué se refiere. No con las palabras exactas, pero sí darte a entender, y que esa persona también pueda explicarte su punto sin tener que sufrir ambos”.

3. Mente abierta

Entender los contextos de los demás. 

“No hay el ‘debería entenderlo, debería saberlo’. Realmente hay personas que no lo van a entender. Realmente hay personas que no piensan como tú, que les resulta difícil utilizar cualquier comunicación… Tienes que tener la mente suficientemente abierta para entender que así como ya hay hologramas, hay personas que todavía utilizan el teléfono fijo y no usan celulares. Entonces tienes que saber que existen todas esas realidades y estar preparado para todo lo que pueda venir”. 

¿Por qué es importante medir las habilidades blandas?

Estas habilidades blandas son importantes y deben evaluarse porque, como dice Flavia, afectan al cumplimiento de objetivos:

“Son cosas que no te miden y creo que sí es responsabilidad nuestra, también, que se midan porque si no al final no se termina desarrollando lo que nuestra profesión busca, no terminamos realmente aportando al usuario, sino sacando apps, sacando webs, que son chéveres, son bonitas, son buenas, pero realmente no están pensadas en quien las va a usar, que ese es el propósito por el que existe el UX en general”.

Por otro lado, Flavia comparte estas tres recomendaciones a quienes están contemplando la idea de dedicarse al diseño UX:

  1. Informarse sobre qué es experiencia del usuario y entender las funciones de cada rol: UX, UI, UX Writer, Researcher, etc. 
  2. Buscar recursos (libros, páginas web, webinars, tutoriales, revistas, personas) para aprender metodologías y herramientas de diseño. “En esta rama ser autodidacta es importante. Recursos no van a faltar”. 
  3. Analizar productos, aplicaciones o sitios web ya existentes y preguntarse cómo podrían mejorar. 

“Lo importante en UX no es tanto la pantalla, no es tanto el documento digital, sino es este proceso de análisis que has tenido que seguir”.

Sin duda, la empatía que Flavia hubiera demostrado a sus pacientes si hubiera sido doctora —como lo deseaba de niña—, la está teniendo ahora con las personas que interactúan con sus diseños y flujos.