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El modelo ágil está constantemente evolucionando y sus rentabilidad está comprobada. Sin embargo, los líderes requieren nuevos hábitos para guiar un equipo ágil con éxito y aportar valor a la organización en general. 

La expectativa en una organización ágil es que los líderes ya no dirijan o controlen el trabajo, sino que entrenen y orienten a las personas, tanto de forma formal como informal. 

Liderazgo ágil

Aunque la persona es importante, la unidad de capacidad en una organización ágil es el equipo, por lo que es necesario formarlo con habilidades necesarias para realizar el trabajo de inicio a fin y evitar traspasos y retrasos. 

La función de los líderes es más de coaching que de dirección, por lo que es posible que deban cambiar sus propios paradigmas. Aquí están algunas ideas para liderar equipos ágiles:

  • Construir equipos en donde las personas tengan poder de decisión.
  • Brindarles una idea clara y dejarlos seguir adelante. 
  • Darles recursos, pero permitirles decidir cómo y cuándo gastarlos. 
  • Involucrarse en las decisiones que afectan en gran medida al negocio.
  • Explicar la complejidad del proyecto a otras áreas para que tengan expectativas razonables de lo que el equipo puede lograr. 
  • Apoyar al equipo cuando ha cometido alguna falla y permitir que aprendan de ella. 
  • Eliminar obstáculos en el sistema, como aprobaciones, cuestiones de presupuestos y otros procesos. 
  • Intervenir con los roles de alto nivel cuando el equipo lo requiera. 
  • Equilibrar la supervisión con el apoyo. Comprometerse, pero no controlar. 
  • Invertir en el desarrollo del equipo y las personas que forman parte de él. 
  • Animar al equipo a comunicar su éxito y aprendizaje. 

Hábitos de liderazgo ágil

La transformación digital no debe ser prioridad sólo para el área de TI. Los líderes de las compañías deben incluirla en todas las estrategias y deben considerar los cambios tecnológicos y culturales necesarios. De esta manera, el resto del personal podrá adoptar un cambio en conjunto, con un enfoque de prueba u aprendizaje. 

Para lograrlo, los líderes deben contar con estos hábitos de trabajo:

Involucrarse y arriesgarse

Los líderes deben hacer del desarrollo y el éxito de un producto su prioridad. Esto puede afectar horarios y compromisos estipulados en las ceremonias ágiles, como revisiones de sprint y sesiones de planeación. De la misma manera, debe redistribuir recursos y asignar dueños de productos a iniciativas de desarrollo. 

No solo deben definir la visión. También deben dirigir la toma de decisiones con el resto del equipo. Deben conocer de tecnología y de las necesidades del mercado a la vez, y apoyarse del área de Desarrollo para tomar en cuenta la viabilidad del proyecto. 

Desarrollar el producto de manera conjunta

El objetivo es intercambiar información, más allá de sólo recibir solicitudes. Por lo que la compañía y el equipo de TI deben construir conjuntamente los productos de forma continua. Para conseguirlo se debe invertir en herramientas que ayuden a mejorar la interacción, por ejemplo, bocetos en lugar de listas de requisitos. De esta manera, todas las personas pueden entender y contribuir.

Animar al equipo

Los líderes deben actuar como evangelizadores de los proyectos y deben hacer responsables a los dueños de los productos de su lanzamiento. Deben alentar al equipo a capacitar al resto de la organización sobre los beneficios del producto y las razones para adoptarlo. Esto puede ser a través de videos introductorios, demostraciones en público y foros de discusión, lo que fomentará una cultura centrada en la solución de problemas.

Pensar como una persona usuaria

Para lanzar productos que verdaderamente transformen la operación de una organización, los dueños de producto deben comprometerse con las necesidades de las personas. Para lograrlo, durante las revisiones de los productos los líderes deben preguntarse quién lo usa, cómo lo usa y cuáles son las mayores frustraciones, entre otros. 

Aceptar un producto relativamente bueno

Los modelos tradicionales de desarrollo se centran en controlar todas las etapas de desarrollo, lo que requiere mucho tiempo, pero garantiza que el producto no tenga fallas. Sin embargo, el modelo ágil se centra en un enfoque de prueba y aprendizaje, por ejemplo, lanzar un producto mínimamente viable a corto plazo, pero que irá cambiando sobre la marcha. Por lo tanto, los líderes deben ayudar a convencer a los altos ejecutivos de lanzar un producto relativamente bueno, considerando futuras modificaciones y riesgos. 

Ampliar el conocimiento

Para lograr el máximo impacto de los métodos ágiles, los líderes deben buscar maneras de capacitar sobre metodologías ágiles al resto de las áreas de la organización, sobre todo a aquellas con procesos lentos. Pueden comenzar identificando los procedimientos y productos críticos que brinden mayor valor comercial y qué principios ágiles se pueden aplicar en ellos. 

Líderes y creación de un equipo ágil

equipo ágil

Un líder debe buscar que su equipo ágil esté formado por personas eficientes. Deben hacer una mezcla de gente con personalidades, experiencias y habilidades diferentes para lograr mayor creatividad y reducir prejuicios. 

Se recomienda que busquen personas con las siguientes características:

  • Que tengan ganas de aprender (y aprendan rápido). 
  • Que les guste probar cosas nuevas o maneras diferentes de hacer las cosas.
  • Que trabajen con resultados tangibles.
  • Que busquen más el éxito del equipo que el personal. 
  • Que sepan tomar decisiones sin contar con toda la información.
  • Que no dependan demasiado de los demás, ni sean muy independientes.
  • Que sepan trabajar en equipo.
  • Que demuestren inteligencia emocional. 
  • Que defiendan su postura, pero sean respetuosos con otros puntos de vista. 

Liderazgo y cultura ágil

El modelo ágil se trata de aprendizaje y ciclos de retroalimentación rápidos para que los equipos se adapten rápidamente. No se trata de perfección, sino de progreso. Por eso los líderes deben dar suficiente tiempo y espacio a las personas para que reflexionen y aprendan y, por ende, encuentren soluciones más creativas. 

La cultura organizacional tradicional ya no funciona en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. En su libro Reinventando organizaciones, Frederic Laloux propone tres elementos para la nueva cultura organizacional, que deben ser considerados por los líderes:

  1. Autogestión: las organizaciones están dejando atrás las jerarquías tradicionales para dar paso a un sistema más fluido conocido como autoridad distribuida o inteligencia colectiva. 
  2. Integridad: animar a las personas a que traigan al trabajo todo lo que son, no solo su parte profesional. 
  3. Evolución: en lugar de ver hacia el pasado y tratar de predecir el futuro, se trata de que las organizaciones se enfoquen en lo que desean convertirse.

El modelo ágil requiere compromiso de tiempo y atención, pero los líderes pueden ayudar a la organización a hacer más digerible el cambio de los procesos tradicionales. Deben promover los conceptos ágiles en los equipos de tecnología y en los de negocios, así como vincular estos conceptos con los resultados. 

Los líderes de organizaciones ágiles deben dirigirse hacia un rol de servicio a los equipos y a la empresa a través de la adquisición de habilidades especiales y mejorar el sistema del que son responsables.