La agilidad es una inversión a corto, mediano y largo plazo

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Entrevista con Alejandro Bedini, Enterprise Agile Coach en Yapo.cl SpA 

“La agilidad la venden como una solución mágica, donde con unas cuantas capacitaciones, algunas instancias de coaching ya eres ágil con todos los beneficios que te aseguran. La agilidad es una inversión a corto, mediano y largo plazo”. Así lo afirma Alejandro Bedini, Enterprise Agile Coach en Yapo.cl SpA.

Alejandro señala en que el éxito de la agilidad se obtiene cuando ubicas al cliente “simbólicamente” dentro de la organización. “Comienzas a conocer al cliente cuando lo sientas virtualmente en la mesa y te dice qué necesita. Pero además debes preguntarte por qué queremos la agilidad: ¿ser flexibles, ser rápidos, ser orientados al cliente, orientados al flujo de valor, por moda? Cada uno deberá responder qué espera conseguir con la agilidad. La agilidad lo que busca es más rentabilidad”. 

Alejandro Bedini se tituló como Ingeniero en Computación en la Universidad de Mendoza en Argentina. Ha colaborado con distintas empresas, tanto públicas y privadas, ubicadas en Sudamérica y se ha convertido en uno de los exponentes del ecosistema digital en Chile. 

Desde hace cinco meses presta sus servicios en uno de los sitios de comercio chilenos más relevantes, Yapo.cl SpA. 

En esta plática, Alejandro nos cuenta a detalle algunos aspectos que inciden directamente en la adopción de la agilidad en las organizaciones, cómo se obtienen resultados, cómo se aplica su escalamiento y hacia dónde va.  

Adopción de la agilidad en las organizaciones 

La agilidad se puede adoptar de dos maneras, pero todo depende de la organización. “Hay empresas que por defecto son un poco más flexibles, en comparación a las entidades financieras y mineras que son muy tradicionales”.  En ese tipo de estructura debes romper las barreras culturales, de procesos e incluso hasta la manera en que se hacían las cosas. La experimentación como instancia para aplicar la agilidad en la compañía, es la recomendación que les hago a la mayoría”, explica.  

La otra manera, es comenzar a trabajar desde abajo hacia arriba y viceversa. “Tenemos a los agilistas extremistas, que son aquellos que aplican todo lo que dice el libro, y en caso contrario dicen que nada de lo anterior de la empresa sirve. En realidad no significa eso porque hay partes de la organización que te permiten seguir avanzando y pueden estar efectuando un esquema flexible (ágil) sin darse cuenta”.  

Insiste que la clave es la manera de convencer al talento. “Lo importante no es llegar con un solo mensaje porque el analista, el colaborador que trabaja elaborando la nómina, va a entender la agilidad de una manera muy diferente a como la interpreta el gerente general de la organización”. 

Principales resultados en la agilidad

Los resultados de la agilidad se miden por la rentabilidad. “Las empresas pueden sacrificar un poco la velocidad para salir al mercado comprendiendo que van a obtener mayor rentabilidad. Por ejemplo, en el caso que salgas al mercado con productos tecnológicos o plataformas tecnológicas es mejor salir rápido, pero cuando la agilidad se encuentra dentro de una organización mientras más rentable es mejor, comienzas a tener mayor credibilidad”.

La agilidad conlleva a las empresas a trabajar en equipos y a las mejoras continuas. “En el proceso eliminas costos hundidos y cosas que no agregan valor a la organización, así como te percatas cuáles son las cosas que el cliente quiere comprar”. 

La mejor manera de escalar la agilidad 

El secreto, según Alejandro, es hablarles a las organizaciones en su propia idioma. “Cuando llevas a alguien de RRHH que quiere implementar la agilidad y le hablas de aspectos tecnológicos no le va a interesar, no van a entender el mensaje; pero si le dices que la agilidad es un cambio mental, que va a contribuir a la rentabilidad de la compañía, generar empatía y a trabajar en equipo, entonces comprenden la necesidad de implementarla en la organización”. 

La agilidad es un conjunto de herramientas y de acuerdo a la organización tienes que establecer cuál es la mejor opción. “A veces dices que vas a aplicar Kanban y resulta que cuando llegas a la organización no necesitas eso. Cada tema de agilidad es como una llave, que te permite abrir una puerta. Lo importante es conseguir la llave que te permita abrir la puerta de esa organización y que se refresquen los beneficios de la agilidad”. 

Por otra parte, insiste que la agilidad significa inversión. “Las células se deben ver como una mini empresa. La organización invierte en ellas, pero espera una retribución. Es importante tener números y OKRs bien definidos”. 

Alejandro comenta que “algunas empresas en Chile se están percatando que la agilidad no es tan rentable, y es porque muchos se enfocan por la parte visible, es decir se centran en la capa de gestión e incluso apalancan la parte lúdica y juegos serios de la agilidad como el gran foco de logro”. 

“Miden la efectividad de la agilidad de acuerdo con la cantidad de capacitaciones tomadas. Perdiendo energía en casi lo que más impacta en una organización, que es resolver el eslabón más débil. En el sentido en que la inversión que han hecho se visibiliza en la parte lúdica”, continúa. 

El panorama ágil chileno

Alejandro también señala que Chile se encuentra en la etapa lúdica de la agilidad. En relación a esto, menciona que muchos se han olvidado de la deuda técnica, los OKRs, la inversión para convertir plataformas antiguas en más modernas que permitan lograr integración y despliegues cuando se requieran. “Eso hace que se dan cuenta que el eslabón más débil muchas veces es invertir en plataforma, en DevOps, etc”. 

“De tal forma que el error común no es transparentar que la agilidad no es solo tener un equipo más flexible sino una plataforma flexible. Sin esto último solo podrás lograr equipos que sean flexibles, foco en cliente, que experimentan rápido pero en despliegues sean muy lentos. Lo primordial es visibilizar la inversión, con todo lo que implica, qué se hace en una célula y qué ganancia se obtiene. Esa es la primera variable en salud”, aclara. 

¿Hacia dónde va la agilidad? 

El tema de la pandemia ha obligado a las organizaciones a incorporar la agilidad como una elemento acelerador.  “Acá en Chile se va a sumar en áreas como RRHH, marketing y logística”. 

“Vivimos una situación bastante compleja, en algunas organizaciones que ya venían con el tema del trabajo remoto, flexibilidad laboral, con temas de resiliencia y el cambio les ha ayudado a sobrevivir. Aquellas que no lo habían hecho están aprendiendo a golpes”, destaca. 

Entretanto, resalta que los agilistas extremistas no asocian Project Management Office (PMO) o mejor aún una Agile Management Office con agilidad. “Cuando quieres ver la globalidad de tus células o equipos, qué está ocurriendo, cómo interactúan las células, cómo va el valor generado y cuál es el impacto transversal, necesitas a una persona que tenga esa mirada porque a la larga el gerente general necesita tomar una decisión”.   

Para finalizar, Alejandro hace la siguiente recomendación: “No pierdan tiempo en poner un nombre a las cosas y que sean rimbombantes, preocupate en cuánto estamos ganando con la agilidad.”

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